
Veintiseis de diciembre de 2011
Quisiera volver a sentir el calor de tu piel bajo mis dedos fríos, abrazarte una vez más, pero no puedo. Porque el miedo me hizo decir no y me arrepentí. Me encantaría remediarlo, pero me parece que va a ser imposible. Por eso estoy buscándote por la ciudad, algo inútil en estas fechas, con tanta gente por la calle. Pero me da igual, no me voy a dar por vencida.
Sonreír es lo segundo mejor que puedes hacer con los labios.
Gracias por todos esos momentos, por las conversaciones interminables dándote las gracias por absolutamente todo, por esas sonrisas y los interminables ruegos para que te cortaras el pelo, que por cierto, no me has hecho caso ;)
Ahora me doy cuenta de que tú eres el único que siempre estará ahí, que nunca me fallará. Pero hoy la realidad me dio una bofetada. Y me recordó que nada había pasado, que todo seguía siendo un sueño y mis pesadillas empezaban a cobrar demasiado peso emocional.
Echo de menos los besos en tu cama, tapados con las suaves sábanas. Tus dedos recorrían mi piel, lentamente, haciéndome sentir escalofríos, sucedidos de una sonrisa. Sigo soñando contigo, cuando sé que eres real, aunque la distancia es demasiada. Hasta hay un mar en medio. Pero eso no me va a frenar, para nada. Yo voy a seguir queriéndote, igual que el primer día. Aunque te rías cuando te bese. Sinceramente, no sé que te hace gracia, pero me río yo también, contagiada por tu felicidad. Y me miras, pegándome a tu cuerpo, dándome calor, transmitiéndome todos esos sentimientos y sensaciones que sabes cómo decir. Y decir con la mirada, lo que con mi voz no puedo.
Entonces lo vi, demasiado claro. En un momento, todas sus palabras habían cobrado sentido y tenían vida. Se acercaban a mí, sugerentes, provocando.las ignoré, centrándome en lo más bonito que he tenido entre mis brazos. Me abrazó y las espantó, alejándolas de aquel lugar, nuestro lugar.
Te adoro. Por encima de cualquier cosa. Ahora eres mi centro, lo mejor de mi vida. Gracias.
No crees que es lógico que me obsesione? pintar sonrisas en tu cara, la mayor de mis pasiones.
No puedo. no me sirve de nada ver todas esas peliculas con mensajes sobre la vida. Porque no la imagino sin ti y con todo esto, no se si algo asi va a poder pasar. Así que me limitaré sonreír, a fingir, como siempre. Mi vida parece una obra de teatro y quiero dejar el papel protagonista y poder quitarme esta máscara.

Podría esperar a que llegaras. Pero se me haría eterno; entonces, llegarías con ella, de la mano, preguntando de manera agresiva. Me limitaría a ignorarte, a hacerte sentir como me hiciste tú aquel día. Entonces todo lo anterior se convierte en la realidad. Pero ella no está y me alegro. Te sientas a mi lado y sonríes, haciéndote el fácil.
-¿Qué haces aquí? –pregunto.
Sonríes y me rodeas los hombros con el brazo, sutilmente.
-Vengo a recordar, a hacerte comprender –subrayas la palabra- que la única en mi vida eres tú.
-Pues puedes volver por dónde has venido. No te creo, hace tiempo que no me trago ninguna de tus palabras.
Me estrechas con suavidad y desvío la mirada. Resoplas y tu boca dibuja una sonrisa. Lanzas la mano hacia mi barbilla y giro la cara, soltándome de tu mano. Entonces pruebas a estrecharla con la mía. Te dejo, quiero que te confíes. Pero no puedo, no aguanto haciéndome la dura. No puedo hacerlo contigo, a tu lado soy quien quiero ser, no otra persona. Dejo escapar una sonrisa, y me abandono, olvidando todo.
-Ya se te ha acabado el ataque de ..- buscas la palabra correcta.
-No ha sido un ataque. Simplemente una armadura que ha sido vencida por un tipo rubio, cuatro palabras y un par de caricias.
Te ríes con ganas y sacudo la cabeza.
-¿Me crees?
-A medias. No tengo pruebas de lo supuestamente evidente.
-¿Ah, no? –sacudo la cabeza-. Pruebas, ya te daré yo pruebas.
Puede que hoy llueva, pero mañana hará sol. Sonreirás y será la luz suficiente que alumbre mi camino.
Ahora todo es perfecto, y no nos falta nada. Estamos tú y yo. Con eso sobra. Además, este sitio es mío, no dejaré que ninguna zorra entre aquí. Así que tu amiguita ya se puede ir suicidando. Pero no creo que haga falta. Que acepte la realidad, que tú y yo estamos juntos en ésto. Y que te quiero, y que tú también, aunque no me lo digas, y me lo demuestres en los besos, en las miradas, en las sonrisas que me arrancas, y en que me haces feliz.
-Olvida todo lo que ocurrió; ayúdame a centrarme en el presente, porque vivo en el pasado, en el que hubo entre nosotros.
-Qué ocurre?
Quiero escapar, volar fuera de estos muros, que me aprisionan como a un pajarillo en una jaula. Pero quiero escapar contigo, dados de la mano. No creo que sea posible, todavía sigues creyendo que es el centro de tu mundo, tu sol. Pero no, tan sólo es un asteroide en medio de este universo. Me gustaría que se marchara de una vez, que lo jodiérais. Aunque tuviera que escucharte decir que has perdido a lo que más querías. Pero muchas veces ignoramos a quien nos ama y amamos a quien nos ignora.
Ya no siento nada. Ni por ti ni por mi. Ahora sé que estoy muerta. Sentir es humano, creo. Pero te has ido, otra vez. La última vez que pasó, me dejé caer al suelo y me eché a llorar, pensando que no estaba teniendo una pesadilla, que era verdad. No me equivoqué. Todavía no sé para qué has vuelto. Ya lo controlo, no hace falta que me ayudes quedándote aquí. Me da igual todo, absolutamente todo. Aunque me interponga a lo que pasa dentro de mi. 
Por fin todo iba sobre ruedas, todo era como yo siempre lo había deseado. Independientemente de lo que dijeran los demás, yo le quería, muchísimo más de lo que él a mí, o eso creo. Entonces supuse que no era cuestión de querer o no querer, sino de demostrarlo día a día.
No es quién seas lo que te define, sino lo que hagas y cómo lo hagas. Si quieres a alguien hay que decírselo, aunque te hartes. Aunque tenga que ser en secreto, como Lucas y Sara. Aún diciendo que parece que va a llover.

Sé que es ése sueño el que me mantiene en pie, el que hace que camine y que respire. Y ése sueño eres tú. Se supone que cando sueñas con alguien es porque ha pensado en ti. Me lo parece o sueño sólo contigo por algo? A lo mejor son imaginaciones, ojalá que todo sea real.
Supongo que odio que de por hecho que estoy bien, aunque llore en su cara, aunque le pida que me abrace y me mire extrañado, preguntándose a cuento de qué viene eso. Claro que él no se da cuenta de que la vida por la que lucho se me esta escapando de entre los dedos. Por qué? Porque cada vez hay menos razones para vivir, porque cada vez me resulta más difícil respirar o simplemente, VIVIR.
La añoranza ya me aplasta, no me deja pensar. La tensión disminuye, poco a poco, al igual que mi ritmo cardíaco. Ahora sé queme acerco poco a poco a la puerta que un día no me atrevía cruzar. Tú me salvaste entonces, pero dónde estás ahora? La verdad, me hubiera gustado despedirme pero no puedo. Lo siento. Te quiero.