miércoles, 10 de agosto de 2011

AJ' 257

Todavía recuerdo aquel día en tu cama, después del baile. Nos tumbamos y empezamos a hablar, como si nada. Nacho hablaba al fondo, haciendo demasiado ruido, para disimular el que hacíamos nosotros. Tras cada beso una sonrisa, cada cuál más grande, hasta que casi se nos desencajó la mandíbula. Echo de menos las caricias mientras me besabas, tapados con tu saco.

viernes, 8 de julio de 2011

A veces, ni aunque leas esto, sabrás como me gusta que me traten. Porque siempre me tratarás como lo hacías con ella; peor sabes qué? cada persona es diferente, y no puedes comportarte conmigo de la misma manera que hacías con ella.

miércoles, 6 de julio de 2011

AJ'

Entonces lo vi, demasiado claro. En un momento, todas sus palabras habían cobrado sentido y tenían vida. Se acercaban a mí, sugerentes, provocando.las ignoré, centrándome en lo más bonito que he tenido entre mis brazos. Me abrazó y las espantó, alejándolas de aquel lugar, nuestro lugar.
-Ya se han marchado?
-Sí, amor. Pero me temo que volverán, pero más fuertes.
-Apártalas, por favor.
-Ésa tarea no es mía, sino tuya. Fuiste tú la que dijo todo eso y la que ha provocado toda esta situación. Yo te ayudaría, pero eres tú la que tiene que vencer sus miedos y romper con la odiosa rutina que nos afecta a los dos, de no tenerte como quiero.
Me levanté y grité, todo lo alto que pude. Aparecieron en un rincón, descolocadas, sobresaltadas.
-No sé por qué os he creado, pero lo hice, sin motivos. Así que quiero que os marchéis, que desaparezcáis de mi vida. Porque si no, no seré feliz, le necesito para serlo.
Entonces, se convirtieron en un diente de león. Lo soplé y salieron volando, como si nunca hubieran existido.
Y me abrazó, le sentí aquí, a mi lado, respirando, notaba su respiración. Por fin.

domingo, 3 de julio de 2011

Si es que a veces pasa que te enamoras y sientes como se clava ese nudo en la garganta.

martes, 21 de junio de 2011

Me cuesta ser feliz y mucho más ahora que te has marchado. Pero lo intento, sin embargo, como decías tú: intentarlo no vale.
Por eso, he encontrado a alguien que me hace feliz, ahora él es lo mejor de mi vida, ha ocupado todo el sitio que tú tenías en mi corazón

lunes, 20 de junio de 2011

Te adoro. Por encima de cualquier cosa. Ahora eres mi centro, lo mejor de mi vida. Gracias.

Entonces despierto y palpo las sábanas. Frías y lisas. He tenido un sueño. Volvías, sabes? Pero era demasiado real para ser cierto. Para cuando vuelvas, estaré en l mismo sitio, con otra persona que llene mi vida, como tú antes.

domingo, 19 de junio de 2011

Catorce.

No crees que es lógico que me obsesione? pintar sonrisas en tu cara, la mayor de mis pasiones.
Ya no sueño contigo. Te veo real, nítido, a mi lado, intentando distraerme mientras escribo estas palabras. Pero mi madre abre la puerta de mi cuarto y te esfumas, revolviéndome el pelo. Suspiro y desecho la idea de que quieras volver, intento prestarla atención, sin conseguirlo. De una vez por todas, se marcha y vuelves. Me abrazas y siento tu calor, te siento aquí.
-Soy real, aunque no lo parezca.
-Si fueras real, estarías conmigo de verdad, no escondiéndote de mi madre y de ella.
Suspiras y recargas tu sonrisa.
-Estoy contigo de verdad, ahora soy parte de tu recuerdo, necesito verte un día.
-Me estás viendo ahora mismo.
-Sí, pero no puedo besarte y me estoy muriendo de la rabia.
-Ven cuando quieras, estaré esperándote.
Me abrazas más fuerte y te vuelves a esfumar. Me tumbo en la cama, intentando ordenar mis pensamientos. Pero me desbordan, y salen por mis ojos, mojados y húmedos. No sé cuanto tiempo permanezco así, tumbada, dejando salir todo. Entonces suena mi móvil.
-Sí.
-Estoy saliendo del metro.
-¿Qué?
-He venido a verte.
-Ahora voy para allá.
Cojo corriendo todo, y salgo a la calle. Menos mal que mis padres se han ido a Madrid. No tardo ni cinco minutos y me planto allí, en la boca de metro, esperándote. Y sales, cojeando un poco, ya sin muletas. Me levanto y sonrío. Llegas y me abrazas, sin apretar demasiado.
-Te he echado de menos -confieso.
-Y yo. Hasta hace cinco segundos.
Sonrío y me besas, por primera vez. Me quedo sin aliento, y me gusta ésta sensación. Me dejo llevar, maravillada. Me separo un poco y sonrío. No sé si es por el alcohol, o es que he oído ésa canción, que me obliga cada vez que suena a recordarte.